Ayer, día 12 de octubre, se celebró el denominado día de la Hispanidad. La
tradición es que se celebre un desfile militar presidido por los Reyes y altos
cargos del Gobierno y luego haya una recepción en el Palacio Real y, por
supuesto, el guión se cumplió a rajatabla. Mucho podemos debatir sobre el hecho
de que se celebre el descubrimiento de América (América ya estaba allí mucho
antes de que Cristobal Colón llegara y les iba muy bien sin que fuésemos los europeos a imponer nuestras “refinadas” maneras occidentales) o que se celebre
el día de España con una fiesta tan tradicional (monarquía y ejército, sólo
faltaba el clero) pero la cuestión es si hay algo que celebrar.
Vamos a empezar diciendo que los que estaban ayer allí, ocupando los
lugares más destacados en el acto, sí tiene algo que celebrar. Empezando por
los Reyes, quienes disfrutan de una vida con muchos privilegios y pocas responsabilidades
sólo por el hecho de haber nacido en la familia adecuada, y continuando por los
gobernantes del país, que se han encargado de conseguir los mismos privilegios
de los que goza la monarquía y nunca asumen sus responsabilidades, todos ellos
sí que pueden celebrar algo, pero el resto, los ciudadanos de a pie, no tenemos
motivos para celebrar nada.
Crisis económica, paro, corrupción, desmantelamiento del estado del
bienestar (ese por el que tanto pelearon nuestros abuelos) y, por si fuera
poco, la recién llegada amenaza del ébola. Estos son sólo algunos de los
regalos que nos han estado haciendo nuestros gobernantes en los últimos años y
con los que los ciudadanos de este país tenemos que lidiar a diario y, sin
embargo, si dices que no tienes nada que celebrar el día de la Hispanidad te
tachan de antipatriótico, de rojo o de separatista. Y yo me pregunto qué que
hay de malo en ser antipatriótico, rojo o separatista porque si ser patriótico
es condenar a las próximas generaciones de este país a la miseria, enriquecerse
a costa del contribuyente o creerse por encima del bien y del mal, sí, soy
antipatriótica, roja, separatista y todo lo que me quieran llamar.
Yo no soy ni patriótica ni antipatriótica, soy española porque es donde me
ha tocado nacer. Hasta hace unos 5 años,
creía que tenía suerte de vivir en este país porque las condiciones de vida
eran buenas, porque tenía un buen trabajo, porque tenía futuro y porque tenía
derechos. Pasados 5 años, ya no tengo nada de eso ni preveo tenerlo en un
futuro cercano así que, permítanme señores que nos gobiernan que me niegue a
celebrar el día de la Hispanidad. No hay nada que celebrar, no hay motivos para
sacar pecho y vergüenza les debería dar, teniendo el país como lo tienen, irse
a celebrar nada cuando lo que deberían hacer es estar trabajando a destajo para devolvernos al lugar en el que
antes estábamos.

Soy de Zaragoza y el 12 de octubre es el más importante de las fiestas. Pero si no fuera por eso...
ResponderEliminarCoincido en todo lo que comentas.
Ojalá no fuese así, pero, por desgracia, somos muchos los que tenemos este sentimiento.
EliminarMuchas gracias por pasarte y dejar un comentario, Carolina, un saludo.