Sumario del día: En Androidealmando, OnePlus, el no parar de los despropósitos. En Plus, no hay pan para tanto chorizo. En cine, Drácula, la leyenda que no debió ser contada.
Una vez más, empezamos la semana a tope. Este pasado lunes 27 de octubre
nos vimos sacudidos por la noticia de que se había desarticulado una trama de
corrupción en la que estaban envueltos altos cargos políticos. Dentro del marco
de la denominada Operación Púnica han sido detenidos ciudadanos tan “ilustres”
como el ex-secretario general del PP en Madrid Francisco Granados, el
Presidente de la Diputación de León, Marcos Martínez, o alcaldes de seis
municipios españoles.
No voy a entrar a detallar ni de qué manera actuaban ni cuanto se han
llevado porque casi que da lo mismo. La cuestión es que, una vez más, un cargo
público, que está donde está porque los ciudadanos le hemos puesto ahí, vuelve
a aprovecharse de su posición para llenarse los bolsillos. Hemos perdido la
cuenta de los escándalos de corrupción que están sacudiendo este país en los
últimos meses y es imposible recordar los nombres de todos los que
(presuntamente) nos han robado, pero la cuestión es que esto está llegando a un
punto inaguantable. Mientras los ciudadanos de a pié estamos pasándolo mal (muy
mal) por culpa de la crisis, vemos como los que nos tienen que sacar de ella no
sólo no lo hacen sino que encima siguen enriqueciéndose. Mientras que los que
tienen poder nos dicen que tenemos que apretarnos el cinturón porque hemos
estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, ellos se dedican a vivir
a todo tren a costa nuestra. Y así llevamos demasiado tiempo.
Quiero centrarme en la figura del Presidente de la Diputación de León
porque el tema me toca muy de cerca por vivir en esta ciudad. El señor Marcos
Martínez lleva tan solo cinco meses en el cargo (su antecesora fue la fallecida
Isabel Carrasco) pero parece que (presuntamente) ya ha tenido tiempo de sobra
para embolsarse (presuntamente) dinero de comisiones ilegales. El señor
Presidente de la Diputación de León, que no ha considerado oportuno renunciar
inmediatamente a su cargo y así mitigar el bochorno que sentimos los habitantes
de esta provincia, sin embargo, parece que sí que ha tenido tiempo para decir
que él se limitaba a firmar los papeles que le presentaban y que todo viene del mandato anterior. La cuestión es que es una auténtica vergüenza que
el máximo representante político de una provincia sea detenido por algo así y
lo peor es que esto acaba de empezar. De entrada esta operación está bajo el secreto
de sumario así que vaya usted a saber que barbaridades descubriremos el día que
tengamos y datos y, para colmo, todos sabemos que este no va a ser el último
caso de estas características porque, prácticamente, cada semana nos
desayunamos con uno de estos.
Ante todo esto, yo llego a dos conclusiones. La primera es hasta cuándo vamos
a aguantar todo esto porque creo que ya
va siendo hora de decir basta. Hacen lo que les da la gana y, cuando llega el
momento de rendir cuentas, sino se libran, les indultan. Tal y como está
montado el sistema lo único que podemos hacer es votar y creo que, más que
nunca, debemos estar todos concienciados de que en las próximas elecciones no
hay que quedarse en casa. A la segunda conclusión he llegado
hace ya muchos meses y seguro que a alguno coincidís conmigo y es que, cada día tengo más claro que no hay pan para tanto chorizo.
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