Sumario del día: En Androidealmando, Reservas conjuntas, invitaciones y cosas similares. En plus, Profesores y alumnos, profesión de riesgo. En cine, Batman vs. Superman, buscando el éxito Marvel.
La evolución en el aula ha dado un cambio radical en pocas décadas.
Recuerdo hace 20 años, cuando estaba terminando los estudios, que ese cambio estaba
en pleno proceso. Soy de esa generación que dejó de ver volar borradores y
tizas (alguno me llevé) y dejaron de hacer músculos con biblias y similares.
Por suerte la crueldad de la regla en las yemas de los dedos hacía pocos años
que se había suprimido. Soy de una generación donde estudiar en un colegio de
monjas era seguir unas normas, llevar uniforme que por suerte en grado superior
ya nos lo quitábamos, y confesarse una vez al mes y consagrar. Para algunos eso
puede suponer un horror, un sinsentido, pero para mí, creyente en la figura de
Jesús pero de otra manera muy diferente a la que nos quieren pintar, y para
nada creyente en la teoría de la creación del universo, estoy muy orgulloso de
haberme formado en ese ambiente, tanto es así que mi hijo va al mismo colegio.
El tema es que la evolución y las necesidades han hecho que
toda esa rectitud se haya ido aflojando de manera evidente. Hablo de un colegio
privado, pero como hermano de una docente que imparte clases en un colegio público,
tengo que decir que la cosa allí es peor, mucho peor. No voy a entrar a valorar
la clase de formación que se imparte, si es mejor o peor, voy a entrar a
valorar la figura del alumno y del padre, esa por desgracia ha evolucionado a
mucho peor. Recuerdo en mi infancia que cuando el profesor llamaba a un padre
para decirle que el alumno se había portado mal, lo que se le decía iba a misa,
es más seguramente te llevabas postre por tonto. Ahora el alumno es prácticamente
intocable, llamas a un padre para decirle que se ha portado mal o que va mal en
alguna asignatura, y la culpa es del docente, se le cuestiona delante del
alumno y se le pone en una situación peligrosa.
