Temas de las secciones en el día de hoy al final de la entrada. Gracias por vuestra lectura.
En días como hoy me llega la nostalgia de ese maestro de la tecnología al cual encuentro mucho a faltar. Comentando temas varios, hemos caído en el tema de la Obsolencia programada en aparatos tecnológicos. Es curioso como parece que fue hace una eternidad cuando se multó a Steve Jobs (mas bien a Apple, pero bueno, queda bien recordar al maestro) por introducir este sistema en sus dispositivos, en concreto en los iPod. A un cierto número de usos morían. Se puso el grito en el cielo, y se le impuso a la compañía una sanción ejemplarizante. A día de hoy parece que nadie se acuerda de eso y es más que evidente que todas y cada una de las compañías tecnológicas programan sus dispositivos para que mueran llegados un punto.
En días como hoy me llega la nostalgia de ese maestro de la tecnología al cual encuentro mucho a faltar. Comentando temas varios, hemos caído en el tema de la Obsolencia programada en aparatos tecnológicos. Es curioso como parece que fue hace una eternidad cuando se multó a Steve Jobs (mas bien a Apple, pero bueno, queda bien recordar al maestro) por introducir este sistema en sus dispositivos, en concreto en los iPod. A un cierto número de usos morían. Se puso el grito en el cielo, y se le impuso a la compañía una sanción ejemplarizante. A día de hoy parece que nadie se acuerda de eso y es más que evidente que todas y cada una de las compañías tecnológicas programan sus dispositivos para que mueran llegados un punto.
Técnicas para hacerlo hay muchas, y todas llevan un elemento
en común, que el usuario compre un nuevo dispositivo. Si os fijáis la media de
vida de un Smartphone suele ser de unos dos años, cierto es que puedes
alargarlo a tres o cuatro si quieres, pero normalmente a los dos años ya
sientes la necesidad de cambiarlo, bien porque esos bonitos marcos se han
quedado pelados, porque los botone se quedan atascados, porque va muy lento, y
cosas similares. Todo eso es también Obsolencia programada. Parece que
todo el mundo lo ha asumido como normal, pero lo cierto es que no lo debería ser,
o no al menos pagando las cantidades que pagamos por estos productos. Como
ejemplo un botón, antes un televisor podía durar 20 o 30 años, ahora si llegan
a una década dale gracias.
