Que las leyes en nuestro país como en muchos otros son de
chiste es una evidencia, al igual que los que tienen dinero reciben un trato
diferente al que no lo tienen también es evidente. Hemos visto muchos casos
donde la justicia no actúa de igual manera ante una persona que tiene dinero y
el que no lo tiene y como ejemplo me viene el de la madre que compró artículos
de primera necesidad para sus hijos al estar en paro y no tener dinero por valor
de menos de 300 euros con una tarjeta que se había encontrado (que no robado) .
El caso que me llama la atención hoy es el de un sinvergüenza llamado Luis
Antonio Outeiriño, de profesión estafador, digo oftalmólogo. En
resumidas cuentas el estafador fue condenado por mala praxis, Adrián
Pérez, un niño de tres años con un problema de visión acudió a su consulta
(año 1992)y el delincuente en cuestión le hizo varias operaciones. En 2005 y
tras varias operaciones en los años anteriores, deciden dejar de ir a ese
estafador digo oftalmólogo y ser atendido por otro profesional o mejor dicho
por un profesional.
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lunes, 16 de febrero de 2015
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