Sumario del día: En Androidealmando, Lollipop. Enemigo del usuario. En Plus, Larvas de gorgojos en la sopa. En cine, Annabelle. Mucho marketing
No sé vosotros, pero yo he comido muchos tipos de sopa: de fideos, de pescado, de verduras…pero lo que nunca he comido, por suerte, es una sopa con
larvas de gorgojos. La cuestión es que, desde hace unos días, los alumnos de
algunos colegios españoles no pueden decir lo mismo.
Vamos por partes ¿qué es un gorgojo? Un gorgojo es un insecto que se
alimenta de semillas y granos de cereal. Los gorgojos pueden aparecer en
situaciones de mala conservación del alimento y, precisamente, esto es lo que
parece estar detrás de la aparición de larvas de este insecto en la sopa que
fue servida en los comedores de varios colegios de Castilla y León (5 en León y
1 en Segovia). No está del todo claro si ha habido niños que han ingerido la
sopa con insectos o no aunque todo apunta a que, al menos en uno de los
colegios, el colegio Antonio Valbuena de León, sí que sucedió. La empresa encargada de este servicio de comedor,
llamada Serunión, rápidamente ha asegurado que, en caso de haberse
producido la ingesta de este tipo de insecto, no habría que alarmarse porque,
al haber sido cocidas las larvas y, por tanto, estar muertas, no existe riesgo
para la salud de los niños. Valiente respuesta.
A mí este asunto me preocupa
porque este es un tema que nos atañe a todos. Estamos hablando de niños y de su
alimentación y, en este caso, todos tenemos que hacer frente común. Somos
humanos y se pueden cometer errores pero cuando una persona paga por un
servicio (y muy bien pagado, que sólo hay que ver lo que cuesta el comedor de
los más pequeños) exige la máxima calidad. Y si encima nos enteremos de que no
es la primera vez que esta empresa tiene el mismo problema no podemos dejar de
pensar que, como mínimo, es muy raro que, a pesar de ello, se le sigan dando
este tipo de contratos.
Cuando hablamos de alimentación
hay que tener tolerancia cero con ciertos incidentes porque no se puede tener
ni la misma mínima duda de que lo que uno está ingiriendo está en óptimas
condiciones. Lo malo es lo de siempre, que aún nadie ha rescindido el contrato
con la empresa (a pesar de que ya atesoran unas cuantas denuncias por temas similares)
y que los responsables políticos se han limitado a abrir la típica
investigación de cuyo resultado nos enteraremos tarde y mal con la esperanza que
pase el tiempo y la gente se olvide del incidente. En nuestra mano está que
esto no caiga en el olvido y, sobre todo, que los responsables den cuenta de
sus actos porque los padres que dejan a sus hijos en el comedor del colegio
tienen que estar absolutamente convencidos de que están en las mejores manos.

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