Androidealmando Plus: El ser humano, necio, egoísta y poco solidario cuando quiere

viernes, 19 de septiembre de 2014

El ser humano, necio, egoísta y poco solidario cuando quiere



Hoy quiero hablar del ser humano, especie a la cual pertenezco y de la cual me siento avergonzado muchas más veces de las que me gustaría. Hoy quisiera exponer alguna de esas conductas que nos caracteriza como una raza especial (para mal). Seguramente me voy a dejar infinidad de cosas negativas en el tintero, no voy a reflejar ni las más graves ni las más simples, solo voy a ir destacando puntos o actitudes muy negativas que tenemos todos y cada uno de nosotros, seguramente unos más otros menos, pero seguro que muchas o alguna vez hemos protagonizado alguna de ellas.

Empezaría por destacar el feo detalle de ciertas personas en los parques, hay actitudes que chocan y que seguramente al ser padre se acentúan y las notas mucho más. Gente que come pipas y tira las cascaras al suelo se ha convertido prácticamente en una tradición y eso es preocupante. De igual manera se está convirtiendo en tradición beber en los parques y dejar los embaces en el suelo en el mejor de los casos, y digo esto porque por desgracia hay muchos que beben las cervezas y para más colmo, y pese a tener la basura muy cerca, tiran el envase de cristal rompiéndolo y creando un problema mayor para los niños que se pueden cortar o incluso tragarse un cristal y morir. También se está convirtiendo en tradición que personas con pelos en los huevos se monten en columpios preparados para bebes con riesgo a estropearlos y que puedan generar un problema de rotura o similar con su consiguiente drama.



Curioso es también los fumadores, gremio del cual he formado parte y que ahora como ex veo cosas que me parecen poco normales. Por ejemplo aquellos que tiran la colilla al suelo, una gran mayoría, no discuto que se haga puesto que no se va a poner un cenicero cada cien metros, pero tirar la colilla al árbol y pisarla cuesta más bien poco, con eso se consigue por ejemplo que pueda pasar un perro sin quemarse las patas, aparte queda más recogido. Entiendo que los defensores de las plantas y flora dirán que es un crimen, pero creo que el daño como tal no existe y es bastante más higiénico. También me hacen “gracia” aquellos que le dan la última calada antes de entrar en taxis, edificios, tiendas, autobuses, y similares. Porque van de mira qué bueno que soy que he tirado la colilla y no he entrado fumando si te tiran el humo “contaminando” el ambiente a limpio y haciendo lo mismo que entrar con el cigarro.

Otros que me producen escozor son aquellos que van en el transporte público como si estuvieran en un maratón, carreras arriba y abajo, suena el pitido del metro y los ves bajar por las escaleras arrasando a quien se ponga en su camino, incluso se están cerrando las puertas y se tiran al vacío con el consiguiente golpe al que esté en la puerta, es muy triste y más teniendo en cuenta que en dos o tres minutos va a pasar otro. O aquellos que entran y ya se quedan en la puerta, incluso teniendo que salir quince paradas después, se quedan allí haciendo tapón e impidiendo que la gente entre y salga correctamente. Otros que me resultan molestos son aquellos que suben en el ascensor, gente perfectamente sana que usa ese transporte y tienes que ver como gente con silla de ruedas, bicis, o carros de niños tienen que esperar porque van llenos de gente que pese a poder subir por las escaleras, o las mecánicas, usan ese medio sin pensar en el de al lado.


Hay miles más, pero son alguna de las actitudes que tenemos todos y cada uno de los seres humanos una o muchas veces al cabo de la semana y que reflejan claramente que somos una especie diferente, capaz de lo peor y de lo mejor y que pese a quien le pese, todos somos egoístas, siempre miramos por nosotros, y eso no es malo, lo malo es que a veces pensamos más de la cuenta en nosotros y surgen los problemas. Espero que esta exposición como poco sirva para que reflexionemos sobre alguna de estas actitudes, fácilmente cambiables y que solucionarían muchos problemas de convivencia, problemas que aunque no son graves, hacen que se vaya viciando y conlleven otras nuevas y acabemos siendo una de esas personas egoístas.

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