Hoy quiero hablar del ser humano, especie a la
cual pertenezco y de la cual me siento avergonzado muchas más veces de las que
me gustaría. Hoy quisiera exponer alguna de esas conductas que nos caracteriza
como una raza especial (para mal). Seguramente me voy a dejar infinidad de
cosas negativas en el tintero, no voy a reflejar ni las más graves ni las más
simples, solo voy a ir destacando puntos o actitudes muy negativas que tenemos
todos y cada uno de nosotros, seguramente unos más otros menos, pero seguro que
muchas o alguna vez hemos protagonizado alguna de ellas.
Empezaría por destacar el feo detalle de
ciertas personas en los parques, hay actitudes que chocan y que seguramente al
ser padre se acentúan y las notas mucho más. Gente que come pipas y tira las
cascaras al suelo se ha convertido prácticamente en una tradición y eso es
preocupante. De igual manera se está convirtiendo en tradición beber en los
parques y dejar los embaces en el suelo en el mejor de los casos, y digo esto
porque por desgracia hay muchos que beben las cervezas y para más colmo, y pese
a tener la basura muy cerca, tiran el envase de cristal rompiéndolo y creando
un problema mayor para los niños que se pueden cortar o incluso tragarse un
cristal y morir. También se está convirtiendo en tradición que personas con
pelos en los huevos se monten en columpios preparados para bebes con riesgo a
estropearlos y que puedan generar un problema de rotura o similar con su
consiguiente drama.
Curioso es también los fumadores, gremio del
cual he formado parte y que ahora como ex veo cosas que me parecen poco
normales. Por ejemplo aquellos que tiran la colilla al suelo, una gran mayoría,
no discuto que se haga puesto que no se va a poner un cenicero cada cien
metros, pero tirar la colilla al árbol y pisarla cuesta más bien poco, con eso
se consigue por ejemplo que pueda pasar un perro sin quemarse las patas, aparte
queda más recogido. Entiendo que los defensores de las plantas y flora dirán
que es un crimen, pero creo que el daño como tal no existe y es bastante más higiénico.
También me hacen “gracia” aquellos que le dan la última calada antes de entrar
en taxis, edificios, tiendas, autobuses, y similares. Porque van de mira qué
bueno que soy que he tirado la colilla y no he entrado fumando si te tiran el
humo “contaminando” el ambiente a limpio y haciendo lo mismo que entrar con el
cigarro.
Otros que me producen escozor son aquellos que
van en el transporte público como si estuvieran en un maratón, carreras arriba
y abajo, suena el pitido del metro y los ves bajar por las escaleras arrasando
a quien se ponga en su camino, incluso se están cerrando las puertas y se tiran
al vacío con el consiguiente golpe al que esté en la puerta, es muy triste y más
teniendo en cuenta que en dos o tres minutos va a pasar otro. O aquellos que
entran y ya se quedan en la puerta, incluso teniendo que salir quince paradas
después, se quedan allí haciendo tapón e impidiendo que la gente entre y salga
correctamente. Otros que me resultan molestos son aquellos que suben en el
ascensor, gente perfectamente sana que usa ese transporte y tienes que ver como
gente con silla de ruedas, bicis, o carros de niños tienen que esperar porque
van llenos de gente que pese a poder subir por las escaleras, o las mecánicas,
usan ese medio sin pensar en el de al lado.
Hay miles más, pero son alguna de las
actitudes que tenemos todos y cada uno de los seres humanos una o muchas veces
al cabo de la semana y que reflejan claramente que somos una especie diferente,
capaz de lo peor y de lo mejor y que pese a quien le pese, todos somos
egoístas, siempre miramos por nosotros, y eso no es malo, lo malo es que a
veces pensamos más de la cuenta en nosotros y surgen los problemas. Espero que
esta exposición como poco sirva para que reflexionemos sobre alguna de estas
actitudes, fácilmente cambiables y que solucionarían muchos problemas de
convivencia, problemas que aunque no son graves, hacen que se vaya viciando y
conlleven otras nuevas y acabemos siendo una de esas personas egoístas.

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