Resulta curioso como los usuarios y
consumidores estamos tan expuestos ante las compañías y organizaciones que
campan a sus anchas, molestando a horas que no deberían, y ejerciendo algo que
en cualquier otro campo de la vida estaría penado, estoy hablando de acoso.
La verdad es que no me da miedo decirlo puesto que según refleja el
diccionario, lo que hacen ciertas compañías, en especial las telefónicas, es un
acoso en toda regla. De qué sirve que exista el listado Robinson que se
supone que nació para impedir que aquellos usuarios que de manera gratuita
quisieran dejar de recibir llamadas comerciales pudieran estar tranquilos.
Conozco a mucha gente que está en ese listado y siguen llamándole. Lo curioso
es que lo siguen haciendo al margen de la ley, es decir de manera oculta
(muchos de ellos) y eso en principio está prohibido.
Cuantos de vosotros no ha recibido en el último
mes alguna llamada de oferta comercial?, estoy seguro que todos y cada uno de
vosotros habréis recibido una llamada o muchas vendiendo cualquier tipo de
producto, en mi caso esta semana está de moda La cruz roja y es que en
tres días laborables me han llamado dos, y curiosamente o de manera
intencionada para conseguir el desgaste del usuario, pese a que la primera vez
que me llamaron ya les dije que no me interesaba colaborar porque ya lo estaba
haciendo, una llamada que se realizó a las 14:15, hora perfecta donde cualquier
trabajador tiene muchos números de estar comiendo o descansando, al día
siguiente sobre la misma hora se efectúa otra llamada nuevamente de La
cruz roja, creo que si el día anterior he dicho que no me interesaba,
lo normal es que quede registrado y que no me llamen, o no almenas en un
periodo de tiempo tan corto.
Creo que esto obedece a una planificación muy
estudiada, lo creo porque hace muchos años, uno de los primeros trabajos que
tuve fue de teleoperador (como muchos de vosotros) y sé cómo se movía el
sector, y sé que ha evolucionado a peor, y que ahora la mayoría tiene
centralitas que no paran de emitir llamadas de manera automática, si señores,
ese desagradable silencio cuando descuelgas el teléfono y preguntas quien es, y
tienes que repetirlo varias veces hasta que te contestan, eso es el efecto
centralita, un ordenador va emitiendo llamadas de manera correlativa y cuando
responden la pasa a uno de los agentes comerciales, comúnmente llamados teleoperadores,
que por un sueldo irrisorio van a tener que aguantar nuestra mala leche
(justificada) y nos van a intentar vender un producto aunque sea con engaños.
Quizás va siendo hora de que se formalice
alguna especie de entidad o de organización que defienda los derechos de los
ciudadanos que sufrimos este acoso, es decir todos. Es incomprensible el trato
que recibimos por parte de estas compañías, y en especial el trato telefónico
que recibimos cuando queremos contactar con el servicio técnico o para reclamar
algo en cualquier compañía. El que tiene más suerte y se libra de llamar a un
902, se encuentra con un entramado de teleoperadores que tienen como
misión desestabilizarte y conseguir que te canses y no pongas la reclamación, o
que directamente la pongas en un sitio que no existe o que no se te genere la
incidencia. Es todo un mundo difícil de exponer en tan pocas líneas, pero es
evidente que algo falla cuando tanta gente estamos siendo afectados por el
acoso de estos teleoperadores.

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