Sumario del día: En Androidealmando, Material Design, otra vision del cambio. En Plus, la policia galesa mata a un canibal. En Cine, Pixar y Disney, un paseo por la historia.
Empieza a resultar una noticia demasiado común el que la policía
acabe con la vida de personas con actitudes caníbales. Realmente es
sorprendente que se pueda especular con noticia normal algo así, pero es la
verdad. En el último año hemos visto ya varias personas que son reducidas y normalmente
mueren por estar bajo los efectos de drogas que ayudan a este tipo de conducta.
Hay que decir que expertos en la materia aseguran que no existe una droga
caníbal, sino que son la suma de varias sustancias estupefacientes las
que hacen un coctel explosivo que deriva en una actitud tan deleznable.
Os pongo en antecedentes para que aquellos que no sepan exactamente
que ha sucedido tengan los máximos datos en la menor lectura posible. País de
Gales, dos agentes acuden a un alberge por la llamada de un trabajador que
alerta de que en una de las habitaciones se está cometiendo un delito. El
delito en cuestión es que un hombre de 34 años, Mathew Williams, el cual había salido
hacia 15 días de prisión tras cumplir cinco años de condena por haber agredido
brutalmente a ex pareja, Cerys Marie Jemm de 22 años, se la estaba comiendo
literalmente (la cara). Los agentes redujeron al perturbado mediante una
pistola que le descargó 50 mil voltios. El agresor dejó de respirar suponemos
que como consecuencia de la descarga junto con el coctel de drogas que llevaba.
Hay que recordar que la función de este tipo de arma es la
de reducir sin causar la muerte. Cierto es que en muchas ocasiones se causa la
muerte del reducido por casusas varias, ataque al corazón, fallo respiratorio,…,
pero en principio es un riesgo asumible puesto que el de la pistola tiene un
riesgo superior, provoca más escándalo y es más peligrosa. Con lo cual no voy a
ser yo quien comience una campaña contra las famosas pistolas porque las veo
como una herramienta buena y necesaria. Respecto a lo sucedido sí que tengo
muchas cosas que decir, primero de todo que el sistema falla, una y otra vez lo
vemos, y creo que no es cuestión de intentar reinsertar en la sociedad a un
enfermo mental, creo que en esta ocasión el problema es la mujer. Porque
intentar reinsertar a un desequilibrado cuando se puede trabajar en intentar
curar a una enferma. Si señores, ella es una enferma, alguien que crea una
dependencia de aquel que la agrede.
Eso se puede curar, hay que trabajar más en esa dirección,
no es posible que una mujer que ha sido brutalmente agredida a los 17 años y ve
como su ex pareja entra en prisión por dicha agresión cinco años después y
quince días después de que salga de la cárcel, acuda a su llamada y la cosa
termine así. Son muchas ya las agredidas que acuden a la llamada de su agresor
y eso debe cambiar. Estoy seguro que si se trabaja en otra dirección, poniendo más
hincapié en la agredida, obligándola a pasar por un proceso de reeducación se
puede conseguir que el número de víctimas por violencia machista se reduzca.
Obligar a una persona a que denuncie a su agresor es complicado, pero una vez
se ha dado ese paso, hay que evitar que se repita y la única manera es separar
es separar obligatoriamente a la pareja, por las buenas o por las malas, hay
que recordar que cuando hay una denuncia por malos tratos hay unas pruebas y
evidentemente si se lleva a trámite es porque la cosa no ha sido un calentón de
una bofetada (que no la defiendo) pero ha sido cosas más serias.

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