Sumario del día: En Androidealmando, el negocio de los fabricantes. En Plus, Vamos a morir todos. En cine, Perdida
No sé quién fue el que dijo por primera vez eso de “a perro flaco todo son
pulgas” pero cuánta razón tenía. En
España llevamos 4 o 5 años que no levantamos cabeza por culpa de la crisis, el
paro, la corrupción y demás pero todo eso casi parecen nimiedades desde que nos
encontramos con la confirmación del primer caso de ébola en nuestro país. La
verdad es que desde el lunes 6, el día en que se hizo pública la noticia, parece
que no existe ningún otro tema pero no es para menos ya que los datos que rodean
a este virus son de los que hacen palidecer al más valiente: no hay vacuna, no
hay cura y la mortalidad es muy elevada.
Hay quien dice que no es el momento para ponerse en plan madre y decir “te
lo advertí” aunque creo que la mayoría, menos los que nos gobiernan, estábamos
convencidos de que traer a dos infectados de ébola a suelo hispano sólo podía
tener consecuencias desastrosas pero no por la enfermedad en sí, sino porque en
este país somos especialistas en chapuzas y, a la vista está, que está ha sido
una de ellas.
El problema es el de siempre, aquí nadie asume sus responsabilidades.
Alguien decidió que había que traer a toda costa a estos infectados (vamos a
obviar que eran religiosos porque quiero creer que si hubieran sido laicos se
les hubiera traído igual) sin pararse a pensar si estábamos preparados para
hacernos cargo de esta situación y ahora estamos pagando las consecuencias sin
que ningún responsable de esta chapuza haya dimitido. Llevamos cuatro días de
crisis sanitaria sin precedentes y lo que hemos sacado en claro es la confirmación
de que estamos en manos de incompetentes cuyas únicas medidas han sido
sacrificar a Excalibur, un pobre perro, y echarle la culpa de todo a la infectada, Teresa Romero. Eso, y
que es casi un milagro que, a estas alturas, sólo haya una infectada porque cuanto
más sabemos de la manera en que se ha gestionado esta situación cuesta creer
que no se haya contagiado ya más gente.
Sólo el tiempo dirá en que acaba todo esto. Por lo pronto las informaciones
dicen que Teresa Romero ha empeorado y, además, cada vez hay
más gente ingresada o en seguimiento, a la espera de saber si tienen el virus o
no. Vivimos en un estado de pánico casi colectivo en el que puede que lo peor
esté por llegar cuando empiece la temporada de gripe y el miedo al contagio
provoque que las urgencias de los hospitales se colapsen porque todo el que
tenga unas décimas de fiebre va a pensar que está enfermo de ébola. Pero, por
si esto no fuera poco, en el horizonte asoman otro tipo de repercusiones que afectarían
directamente a la economía del país. Y es que, si esto va a más, ya podemos
olvidarnos del turismo (sí, la principal fuente de riqueza del país) o del
comercio exterior y habrá que ver qué clase de medidas toman nuestros amigos de
la UE, que son capaces de cerrar las fronteras con España.
Nada de lo que he escrito en este artículo es novedoso. Sólo tenéis que
pasaros por Twitter para ver que mis opiniones son las que tiene mucha gente. Y
de ahí mismo es de donde he sacado el título del artículo ya que #VAMOSAMORIRTODOS
ha sido uno de los hastag más utilizados en los últimos días. Creo que este
hastag representa lo que todos sentimos estos días, ya que, más allá del propio
virus en sí (somos consciente de que todos vamos a morir algún día) es el hecho
de que a ninguno de los que tienen poder para hacer algo parece importarles el
hecho de que se ha puesto en riesgo la vida de la gente de este país. Están
desmantelando el estado del bienestar, se enriquecen a nuestra costa y se están
cargando el futuro de todos pero, como no es suficiente, nos han traído a las
puertas de casa uno de los virus más letales a los que se ha enfrentado el ser
humano. Y nadie dimite. Conclusión: vamos a morir todos.

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