Con la celebración del clásico de esta noche, aparecen de nuevo como pasa en estos grandes acontecimientos deportivos la figura del reventa. Forma parte de este mal gestionado deporte como en muchos otros, al igual que las porras, aunque hay que recordar que son declaradas ilegales, en todos lados las hay, incluso en los medios de comunicación se enseñan e incluso se participa de ellas.
El tema de la reventa es complicado, puesto que entran en juego muchos factores que pueden hacer que peligre la seguridad de los jugadores. Recordemos que las entradas se venden normalmente dos por persona como máximo, para evitar un poco este tipo de situación, pero allí que se queda la cosa. Las entradas no van personalizadas con lo cual se pueden vender a un tercero, y allí es donde empiezan los problemas. Empiezan porque no se sabe si ese seguidor es de un equipo o de otro, con lo cual las medidas de seguridad para separar a las aficiones, empiezan a estar manipuladas.
Últimamente estamos viendo mucha a violencia en los campos de fútbol, en forma de agresiones con objetos lanzados desde las gradas, como lanzamiento de botes de humo. Imagino ahora que una entrada revendida acaba en manos de un descerebrado, entra al estadio, monta un pollo y se escapa. No estamos hablando de algo descabellado puesto que en dos ocasiones en una semana hace poco ha sucedido y todavía no han dado con los agresores.
La solución sería tan simple como poner las entradas personalizadas. Introducir el DNI en las entradas no terminaría con la reventa, porque hay que recordar que no van a revisar cada entrada con su DNI, pero al menos sí que se tendrían perfectamente situados a los asistentes, pudiendo depurar responsabilidades en caso de pasar algo. Eso es importante, puesto que con la de cámaras que hay en los estadios, determinar una zona y quien hay en esa zona sería fundamental para dar con posibles agresores.
Mis conclusiones son claras, de igual manera que acabar con el fanatismo y los cafres en el fútbol es algo muy complicado, al menos tenerlos localizados y poder tomar decisiones administrativas como sanciones o expulsión de los estadios de fútbol, es tan sencillo como personalizar las entradas. Luego se la vendes, das o regalas a quien quieras, sabiendo que en caso de incidente te van a pedir responsabilidades. Esperamos que algún día se decidan a ello, principalmente porque es una solución tremendamente sencilla. Con la introducción de ocho números más una letra se evitan muchos problemas.

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